ENTRE CUENTAS

NIXON RAUL ORTIZ LOPEZ

 

Es un día soleado y en el salón de juntas de la empresa textiles Cali, sus socios esperan los informes de rendición de cuentas, donde lo único que les interesa, es saber cuánto de las ganancias de la empresa les corresponde. Por otro lado Miguel el contador se pregunta cómo los accionistas de la empresa se tomarán el hecho que este año a diferencia de los anteriores, en vez de ver una cifra a favor, tendrán que lidiar con un saldo negativo, el cual no sería sorpresa para nadie sí tan solo prestarán más atención a los demás informes trimestrales que se les envía pero que ninguno lee. La sala de juntas está organizada, los informes sobre la mesa, las bebidas y el aire acondicionado encendido. Mientras tanto Alfonso Montenegro el socio mayoritario y gerente, quien es un hombre alto y canoso de 60 años, camina dentro de la sala, erguido con su traje negro impecable y observando fijamente a sus socios que además son también sus hijos.

Olga, su hija menor, con 23 años y en plena juventud quien es una mujer muy bella y elegante pregunta a su padre – ¿pasa algo papá, cómo estás? -Bien hija-. Responde Alfonso. -¿Cómo las has pasado en Italia?-. Ella le responde con una sonrisa radiante -Bien papá, ha estado mejor el viaje en esta temporada, te he traído un detalle-. Se lo entrega y le dice, –un reloj muy bonito, yo misma lo escogí, sé que no te gusta nada ostentoso.

Sus otros dos hijos Carlos y Rigoberto, están riendo a carcajadas. Rigoberto el hijo mayor de Alfonso lleva puesto traje de Dior, rebosante de pachuli que se mezcla con el aire frio de la oficina, se sienta, desabotona y alisa su bléiser gris. Carlos  el hijo de en medio, esta vestido casual, de camisa y jeans; lleva un café exprés en la mano y se sienta también. -Hola a todos-. Dicen al unísono.

-Hola hijos-. Contesta aquel hombre de edad. Se pasea con suavidad alrededor de ellos, respirando profundo, buscando las palabras correctas y comienza -los he convocado a esta reunión para comunicarles algo importante. Tomen los informes que le deje a cada uno. Miguel se encargó de redactarlo lo más claro posible. No hay una forma precisa para dar las malas noticias.

Al revisar los informes los tres jóvenes quedan sorprendidos a pesar de la claridad con que fueron redactados, parecen no entender nada, solo saben que este año no contaran con su parte de la ganancia. Todos se avalancha con preguntas sobre su padre, quién solo se limita a contestar -sí estuvieran más pendientes de sus obligaciones con esta empresa no estarían preguntándome nada en este momento. Se da media vuelta y se retira de la sala de juntas sin haber permanecido ni media hora en aquel lugar.

Al no encontrar respuestas en su padre, los tres hermanos le dirigen al contador sus inquietudes. El contador que también permanece en la sala, responde –En este momento cualquier respuesta sería insuficiente. Si revisan los informes trimestrales que hemos enviado, sabrán con exactitud lo que ha sucedido y les recomiendo que al terminar la revisión se acerquen a mi oficina por si queda alguna duda.

Es el siguiente día y los hermanos Montenegro están reunidos en casa de Olga, la menor de ellos. Se han puesto cita para revisar los informes trimestrales y sobre la mesa han puesto todo el material. Revisan hoja por hoja, pero al cabo de medio día se empieza a notar el agotamiento mental -Y bien, ¿ya encontraron algo?-. Pregunta Rigoberto, que agita y bebe una copa de ron para liberar el estrés. Carlos responde confundido –todos estos números, no lo sé;  ¡como pretende papá que entendamos si esto parece escrito en otro idioma!

Rigoberto, el mayor de los hermanos no es muy astuto pero da un brinco y en un tono fuerte expresa -Se me ocurre una idea, yo tengo un viejo conocido que creo que nos puede ayudar. Olga lo mira con enojo y le dice –espero que no sea uno de tus amiguitos del casino, no quiero que por tu culpa terminemos haciendo menos. –no hermanita, te equivocas, el tipo es muy serio, y no es del casino. El podrá ayudarnos con este enredo, también tiene una empresa textil-. Repuso su hermano al instante.

Rigoberto toma el teléfono mientras Carlos y Olga se relajan en el mueble a escuchar la conversación. –Hola diego, habla Rigoberto… Bien, o bueno, no tan bien, necesito que me ayudes… Pues verás, estoy reunido con mis hermanos porque necesitamos entender unos informes contables y nos ha quedado un poco grande… ¿qué dices? ¿Un auditor?.. A ver, espera apunto. Virginia Gómez auditora ¿y su número es? 3378… gracias mi hermano, me contactare con ella. Chao que estés bien.

-¿Que dijo?-. Pregunta Olga impaciente. -Pues me dio un nombre de una auditora, una tal Virginia Gómez, según él, ella puede encontrar cualquier error, dice que es muy inteligente y profesional. En cuestión segundos Rigoberto contacta a la auditora y la cita de inmediato en la empresa, toma sus cosas y sale junto a sus hermanos para cumplir con su cita. Al llegar a la empresa la joven auditora se presenta ante los jóvenes y estos a su vez le cuentan lo ocurrido. Virginia asiente con la cabeza y procede a revisar los informes sin saber con certeza que es lo que tiene buscar. Después de unos momentos y sin tener un alcance claro de auditoria Virginia les dice –va a ser un trabajo difícil, siempre que realizo una auditoria reviso un proceso pero en esta ocasión son varios los que tengo que revisar, lo cual tomara mucho tiempo, cuestión de días o semanas. Olga sin basilar responde –ojala no sea mucho, pero de ser así estaremos dispuestos a esperar.

Carlos toma el teléfono de su oficina y se comunica con el contador, le pide que se dirija a la sala de juntas donde lo esperan. El hombre de no más de 1.60 de estatura, entra a la oficina y observa que están reunidos los tres hijos de don Alfonso junto con una mujer joven. Carlos le dice –miguel te presento a Virginia, ella es una auditora que hemos contratado para que nos aclare el estado real de la empresa. Necesitamos que le suministres toda la información que necesita. Miguel asiente con la cabeza y dice –claro don Carlos, si su padre lo autoriza no hay ningún problema. En seguida todos se miran descontentos y Carlos se dirige a llamar a su padre pues aunque no querían hacerlo, saben que su padre, además de ser el gerente es el socio mayoritario y no pueden pasar sobre él. Alfonso que ya sabía que sus hijos harían algo después de lo sucedido en la reunión, autoriza a sus hijos para que la auditora revise todo lo que esté relacionado con la empresa y le pide a miguel que la ayude mostrándole todos los documentos.

Son las 7 de la mañana  ha pasado un día desde la reunión y la jornada laboral en la empresa Textiles Cali, empieza. Virginia en su primer día de trabajo se  instala en la sala de juntas, puesto que no tiene una oficina propia y allí está más cerca de los archivos. Se encuentra ansiosa de empezar, ya lleva mucho tiempo sin ejercer por la falta de oferta.

Sin tener claro por dónde empezar decide hacerlo por el final, revisando el informe de rendición de utilidades y efectivamente observando el informe se da cuenta que la empresa obtuvo utilidades, solo que se utilizaron en pagar un pasivo muy grande que la empresa había adquirido en el último año, lo que era extraño es que quienes la contrataron no lo mencionaron, entonces decide llamarlos para preguntarles si ellos sabían de esa deuda. Inmediatamente los tres hermanos dejan lo que están haciendo y llegan a la empresa. Virginia les comunica –Estaba analizando los estados financieros y encontré un incremento muy considerable en sus pasivos, ¿ustedes sabían de esta situación? Olga responde –no, no teníamos la menor idea. La auditora comenta –Me parece ilógico, puesto que para adquirir un pasivo de esta proporción tuvieron que haber contado con la autorización de la junta directiva. Enseguida la auditora toma el teléfono, llama a miguel y le pide todas las actas donde la junta directiva autorizo la adjudicación  de pasivos.

Revisando las actas encontró el documento donde se autorizó el pasivo al que correspondía  la compra a crédito de una maquinaria para la fabricación y procesamiento de telas, en ella constaba la firma de todos los socios. Antes de que pudieran decir algo, miguel intervino – lo más probable es que no se acuerden de ese documento, ustedes nunca se interesaron por tomar parte en las decisiones importantes, legándole la responsabilidad a su padre y limitándose a firmar. Los hermanos no podían negar que miguel estaba diciendo la verdad, siempre tenían afán por salir de la empresa y hacer cosas que creían más importantes, por otra parte nunca dudaron de las capacidades de su padre para  manejar los negocios.

En vista de los acontecimientos Virginia solicito una cita con Alfonso y miguel la programo para la mañana siguiente. Mientras se dirigía a casa, Virginia,  no entendía como una sola persona era capaz de dirigir una empresa tan grande, estaba claro que sus hijos no participaban y que tampoco sabían del manejo de la empresa.

Cuando llego la hora de la cita, Alfonso recibió a la auditora en su oficina, luego de un corto saludo la auditora procedió a hacerle unas preguntas -¿Don Alfonso, por qué ha hecho una inversión en la compra de  maquinaria que podría poner en riesgo el patrimonio de la empresa?, ayer hable con sus hijos y no parecían tener idea de esta inversión. Enseguida él responde –En los últimos años el crecimiento de nuestra empresa no ha sido satisfactorio, nuestras utilidades cada vez son menos, y nuestras maquinas “obsoletas” en comparación con la competencia. Debíamos realizar una inversión en tecnología para poder seguir en el mercado, de lo contrario estábamos destinados a desaparecer. En cuanto a mis hijos, están más interesados en gastar nuestro dinero que en saber cómo se consigue. Insistí muchas veces en que despertaran interés por la empresa, pero no lo conseguí, entonces tome la decisión de hacerme cargo del rumbo de Textiles Cali.

Virginia volvió a la sala de juntas, quería confirmar la información que consiguió del gerente y le pidió a miguel los estados financieros de los últimos dos periodos contables,  realizo un análisis horizontal para poder observar las variaciones que sostuvo la empresa en los  últimos años y pudo comprobar que los gastos cada vez eran mayores mientras que los ingresos disminuían. También comprobó cómo los costos por unidad aumentaban debido a que la maquinaria era muy antigua y llegó a la conclusión de que el gerente había tomado la decisión más acertada.

La auditora continuó investigando todo el archivo durante los siguientes días. Después de una búsqueda ardua, encontró una factura de compra a nombre de una empresa alemana donde constataba la adquisición de dichas maquinas. Puesto que no halló ningún documento que confirmara la exportación le surgió una pregunta -¿Dónde están las maquinas?-, Pues no se encontraban en los inventarios siendo algo tan importante en el patrimonio de la empresa. Tomo las facturas y el inventario para ir en busca del contador, quería que le contara todo lo que supiera sobre esa compra. Cuando le dijo Miguel le contesto –Efectivamente esa compra se hizo, el jefe, don Alfonso viajo a Alemania a comienzos este año para realizar esa transacción pero cayó en las manos de unos estafadores que utilizaban una empresa fachada, cuando logró darse cuenta del robo, ya les había hecho un anticipo del cincuenta por ciento lo acordado, dejando así a la empresa en una difícil situación. Virginia intervino –¿y don Alfonso cuando pensaba contárselo a sus hijos?. –Él no había dicho nada porque estaba esperando noticias del gobierno alemán sobre los avances que se encontraran en la investigación. Aún guarda la esperanza de recuperar el dinero. Objetó miguel.

La auditora decide abordar al gerente para decirle que ya es hora de que sus hijos sepan de esta circunstancia. Él por su parte acepta y convoca a una reunión para dar la noticia y las medidas que se tendrían que tomar.

Llega el nuevo día y los hermanos Montenegro se dirigen a la cita con su padre, ansiosos por conocer la razón de tal reunión. Entran a la sala de juntas y observan que su padre está en compañía de la auditora y el contador quien es su hombre de confianza. Alfonso les hace sentar y empieza diciendo –Hola hijos, en esta ocasión los hice llamar para revelarles el porqué del estado financiero de la empresa. Pues resulta que hace medio año decidí invertir en máquinas de última tecnología para mejorar la calidad de la empresa y viaje a cerrar un negocio en Alemania, sin embargo no pude realizar la compra, antes de que pudiera darme cuenta me habían estafado y perdí la mitad del dinero. Sus hijos lo miran con desconcierto, sin saber cómo reaccionar ante aquella confesión. Enseguida pregunta Olga -¿y que va a suceder con la empresa? -Pues hija, en este momento la condición económica de la empresa es muy grave, estamos atrasados en los pagos con los bancos y si no los realizamos rápido, procederán a embargar, lo perderemos todo, a no ser de…-hace una pausa… -de que papá-. Pregunta Carlos. –pues lo único que podemos hacer en esta situación es unirnos. Tendríamos que vender todo lo que poseemos para poder capitalizar la empresa y poder responder con nuestra deuda, aunque yo sé que eso sería para ustedes perderlo todo. Así que no les pido que me contesten ahora, tómense su tiempo y cuando tengan una respuesta me la hacen saber. Todos salen cabizbajos y pensativos. Tomando rumbos separados se y van a sus casas.

Rigoberto el mayor llega a su casa, se sirve un whisky y prende un cigarrillo, comienza a recordar su infancia, cuando acompañaba a su padre a trabajar y lo mucho que se esforzaba por sacar a la familia adelante, cuando niño quería ser como él; Pero al pasar el tiempo su vida tomo otro camino. Encontró en la bebida y el juego una forma más emocionante de vivir, perdiendo de vista lo que una vez imagino. Ahora ese deseo se estaba convirtiendo en algo imposible de cumplir. Tomo el ultimo sorbo de whisky y se acostó en su cama.

Carlos al llegar a su hogar, desabotono su camisa y entró en la habitación donde yacía su mujer dormida en la cama. Miro a su alrededor, cada lujo que había en su habitación había sido pagado por su padre, nunca gano nada por sí mismo y eso le pesaba en ese momento, sentía que podía haber hecho algo para evitarlo, se puso la pijama y se acostó junto a su esposa.

Olga entro en su apartamento lujoso, dejo caer el bolso sobre la mesa y se recostó a pensar. Quería ayudar a su padre y estaba dispuesta a renunciar a todo, aún más sabiendo que esa empresa era para él la obra de su vida. Iba a ser muy difícil pues no sabía si sus hermanos actuarían  de igual manera. Estando ya cansada de darle vueltas al asunto  se dio un baño y se metió en la cama.

Para Virginia era imposible dormir, se había comprometido tanto con aquella empresa que no dejaba de pensar, no entendía cómo un hombre con tanta experiencia en los negocios se había dejado estafar tan fácilmente. Luego de pensar por varias horas cayo rendida en un sueño profundo.

El alba trajo el nuevo día, pero el trabajo de la auditora había llegado a su fin así que fue a recoger las cosas de la oficina. Recogiendo las cosas vio entre sus papeles la factura de compra, y sintió que debía investigar. Tomó su computador y emprendió su tarea. Después de buscar por unos minutos encontró que la compañía alemana figuraba como una de las más importantes del país, esto le dejo atónita y se dispuso a llamar. Se hizo pasar por una secretaria de Textiles Cali y pregunto por el estado de las máquinas, el remitente afirmó y le dijo que hace 3 meses las habían enviado y el personal encargado de su montaje llegaría esa semana.

Antes de marcharse, Virginia entra en la oficina de Alfonso y le dice –Que pena mi indiscreción don Alfonso, no he podido quedarme de brazos cruzados he investigue por mi cuenta y para mi sorpresa supe que ha estado engañando a sus hijos. No hay ninguna empresa fachada, he llamado y verifique que es legal, y que él envío se efectuó hace tres meses. Alfonso reconoce la suspicacia de aquella mujer y acepta sin reparo y añade –Lo hice con un solo propósito, quería enseñarles una lección a mis hijos, para que sepan que yo no podré estar con ellos eternamente y es importante que se interesen y se responsabilicen de sus vidas. Virginia asiente con la cabeza, pero le reprocha –No creo que sea justo que siga ocultando la verdad, es hora de que les cuente todo.  –y lo haré-. Dice Alfonso.

Saliendo de la empresa la auditora se encuentra con los tres jóvenes, van decididos a ayudar a su padre con lo que les había pedido, y se lo comentan. Ella sonríe y los ve alejarse y entrar por la puerta.

Una vez reunidos en la sala de juntas, Olga toma la vocería para decir a su padre – estamos  dispuestos a vender lo que tenemos, pues no nos parece justo que la empresa que levantaste con tus manos y nos brindó todo lo que hemos tenido se vaya a la quiebra por nuestra falta de interés. Su padre después de oírla dijo -Hijos ustedes no saben cómo me alegra escuchar estas palabras, en algún momento pensé que los niños que yo críe habían desaparecido, pero cometí un error al pensar así y eso me ha llevado a actuar inadecuadamente. La verdad es que nunca me han estafado, las máquinas ya están en puerto, ojala puedan perdonarme. Carlos al ver a su padre tan afligido  le dice -papá no tenemos nada que perdonarte, tú siempre has visto por nosotros, si alguien tiene que pedir perdón somos los tres por no saber valorar todo lo que haces por nuestra familia y por no ayudarte a sacar esta empresa adelante.

Desde entonces  en la empresa Textiles Cali ya nada es igual, ahora es una compañía que no solo está dirigida por una excelente persona sino que tiene el apoyo de tres mentes más, que están  dispuestas a aprender lo que sea necesario para sacarla adelante, además con la instalación de las nuevas máquinas está lista para afrontar el futuro…Fin.

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